Recreación histórica: Viviendo el pasado.
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Hace aproximadamente mil años, la Península Ibérica estaba habitada por unos hombres y mujeres no muy distintos a nosotros. Sus vidas permanecen alejadas de las nuestras por un abismo de unas treinta generaciones, diez veces la distancia que nos separa de nuestros abuelos. Un salto cronológico de esta magnitud también supone un enorme salto cultural, y la propia perspectiva de nuestra industrializada y consumista sociedad actual nos hace aún más difícil comprender cómo era el transcurso de su día a día. Pero, a pesar de todo ello, de algún modo su herencia aún sigue viva. Del mismo modo que una persona necesita de recuerdos para construirse una identidad, una sociedad necesita de Historia para poder tener consciencia de sí misma. Las bases de nuestra cultura occidental actual, las costumbres, creencias y modos de vida que todo individuo adquiere por el hecho de formar parte de dicha sociedad, se fraguaron durante la Alta Edad Media: conocer esa parte de nuestro pasado es la clave para comprendernos a nosotros mismos. Más allá de una interminable relación de batallas y genealogías, o de grandes acontecimientos políticos y militares, en el Clan del Cuervo llevamos casi una década tratando de recrear la cultura material de nuestros antepasados, para así poder mostrar cómo era su vida cotidiana entre los siglos VII al XII. Para remontarnos hacia atrás en el tiempo, empleamos de una forma honesta y rigurosa el legado que ellos mismos nos dejaron: fuentes textuales, representaciones artísticas y el registro arqueológico. No podemos reproducir la mentalidad de una mujer del Medioevo, pero sí recrear fielmente su vestimenta y tecnología. No podemos reconstruir el lento desarrollo de la Reconquista, pero sí el proceso de fabricación de las armas que lo hicieron posible. No podemos repetir el cruento transcurso de una batalla, pero sí comprender y explicar los fundamentos de su esgrima. |